Necesito saber los detalles
de tu circulación sanguínea.
Saber si tu horizonte se quiere acercar al mío.
Si crees en las esferas como simples cuerpos celestes
o como ecuaciones complicadas.
Necesito saber si estoy en una caja, en un zapato
o besando moléculas de adrenalina
en cada bip de tu teléfono.

Ayer busqué en las almonedas un espejo,
de esos que sólo dicen la verdad, como en los cuentos.
No me contesta.
Por muchos aspavientos que dibuje mirándole a los ojos.
Por muchas veces que escriba tu nombre sobre el vaho.

Me he quedado en la frontera de mi concha
con los cuernecillos trémulos
esperando una lluvia de segundos minutos que no llega.
Una lluvia de gotas escritas en el cielo
Ven…
Quiero…
Locura…
Infinito…
Siempre…

Un recuerdo no es igual que un no me olvides.
Un recuerdo es un fondo de desván ceniciento,
un barco anclado en el tiempo,
un fósforo negro que antaño habitó la llama.

Necesito saber si sacudo mi ropa de un domingo
o hay un sitio en el que me aguardan mil domingos.
Si estoy remando sin sentido y sin viento
o la puesta de sol está más cerca.
Si estoy calentando mis manos con la nada
o hay una piel tibia que está pidiendo
a gritos
en ese sitio
mis caricias.

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