Hace un par de años (o más) que mi gran amiga Michela Virago realizó en madera la máscara de un gorila. La madera no es precisamente un buen elemento para realizar una máscara teatral, es decir, para usarla en escena, pero era un experimento, como ella misma me confesó. Todavía recuerdo un pequeño vídeo que grabó persiguiendo a unos cuantos niños en un aula con la máscara puesta y andares simiescos. Muy divertido.

Como buen amante de las máscaras y biólogo apasionado (además de teatrero) se me dibujó una bombilla encendida sobre el cráneo de sapiens que adorna la parte superior de mi anatomía. Máscaras de simios… ¡qué interesante!

Un poco más tarde, no se me quitaba la idea de la cabeza y le pregunté si sería posible hacer otras máscaras basadas en las caras de otros tipos de mono/simio. Si no le hubiera gustado la idea, no estaría escribiendo esta entrada.

Como suele ocurrirme, empecé a dejarme llevar y le mandé unos cuantos dibujos que realicé a partir de fotografías. Es lo que se dice buscar la esencia, las líneas fundamentales de la máscara que se quiere esculpir (bello proceso).

Este verano, después de un tiempo de reposo del proyecto, me ha entregado 5 máscaras (esta vez de cartón piedra) basadas en un gorila, un chimpancé, un macaco, un babuino y un orangután.

El proceso ahora será probarlas, encontrar al ser humano que lleva cada una dentro y, mediante ejercicios e improvisaciones, encontrar las relaciones que existen en el seno de esta familia simiesca de personajes.

Yo por mi parte también he empezado a hacer mis deberes, y este verano me he reencontrado con un viejo amigo, literariamente hablando, que ya había leído en mis años de facultad, el Profesor Frans de Waal. Para aquellos que no lo conozcan, de Waals es un experto primatólogo que lleva años estudiando el comportamiento de los chimpancés, en concreto la resolución de conflictos en el seno de un grupo.

La política de los chimpancés (Alianza Ed.) es un libro fantástico donde describe el intrincado mundo social de la colonia  de estos primates que vive en el zoológico holandés de Arnhem. De Waal y su equipo se dedicaron años a observar quién rascaba la espalda a quién, quién amenazaba a quién, quién pedía permiso a quién… Después de leerlo, uno no puede dejar de preguntarse si son realmente tantas las diferencias que nos separan de ellos o no.

En sus siguientes publicaciones, Frans de Waal habla mucho de otro “chimpancé”, la otra especie casi idéntica, genéticamente hablando, pero tan diferente en cuanto a comportamiento, el bonobo. Mientras que la sociedad chimpancé es una sociedad patriarcal, donde continuamente se establece una lucha de poder para ocupar la posición dominante y la violencia está a la orden del día, la sociedad bonobo, está dominada por una hembra o un grupo de hembras y los conflictos se resuelven mediante el sexo. Si dos machos se enzarzan en una disputa sobre algún privilegio, aparecen las hembras para impedir que la violencia suba a niveles no aceptables para el grupo y la satisfacción sexual resuelve la tensión.

Sería injusto no puntualizar que los chimpancés se pegan pero también se piden perdón, se abrazan, se acicalan después de una pelea. Traducido a palabras humanas, sería un “venga, olvidemos lo que ha pasado (hasta el próximo envite)”. Cuanto más se avanza en el conocimiento del comportamiento de nuestros hermanos primates, más aparecen conceptos como la compasión, la cooperación, las empatía… Conceptos de los que nos habíamos apropiado los sapiens.

Estaría hablando de nuestros hermanos párrafos y párrafos, pero me desviaría de lo que quería contar. Quizás en otra entrada. Termino recomendando la lectura de El mono que llevamos dentro (Tusquets Ed.), de Frans de Waal como un buen resumen de toda su investigación y de las preguntas que plantea a la “humanidad”. Otros títulos interesantes son La edad de la empatíaEl bonobo y los diez mandamientos.

Ahora tengo una familia de máscaras de simios humanos y quiero hablar de cómo resolvemos nuestros conflictos. En la adolescencia, en un grupo masculino o uno femenino, en las grandes reuniones de sapiens poderosos… Será un reto llevar todo este mundo a un lenguaje teatral y espero que el Profesor De Waals pueda verlo algún día.

Hoy hemos tenido una primera reunión en Impromadrid para pensar sobre ello…