Iba a dejar esta entrada para más adelante, pero ha sucedido algo que merece saltarse las reglas que uno mismo se pone.

A mediados de 2015 contactaron conmigo tímidamente dos actrices gallegas, Iria Parada y Catuxa Leira. Estas 2 jovencísimas y maravillosas actrices, tras terminar sus estudios en la ESAD de Vigo se lanzaron a venir a Madrid para completar sus estudios y ver qué se cocía por estas latitudes.

Su energía me cautivó desde nuestro primer encuentro. Se habían conocido en la Escuela y habían decidido seguir trabajando juntas, hacer algo juntas para los escenarios teatrales. Afortunadamente para mí, buscaban un director. Dije que sí. Y ahí empezó a nacer Opening.

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Les dije que las veía en un rollo punk y nos pusimos a investigar lo que eso significa realmente.

Reconozco que me quité muchos estereotipos de encima leyendo y encontré la esencia de lo que iba buscando. Si yo fuera punk (tal vez lo sea un poco), diría cosas como: Esos artistas famosos no están contando lo que nos preocupa, hay que acabar con ellos, haremos nuestro propio arte aunque no sepamos tanto como ellos, pero contará cosas de verdad. Y si al público no le gusta… que les jodan.

A esa esencia me refiero.

 

Inevitablemente, el punk me llevó cien años atrás, al dadaismo, un movimiento artístico igualmente rompedor que echó por tierra todas las reglas del arte a principios del siglo XX. Empezaron a desfilar por mis cuadernos de notas y mesilla de noche Tristan Tzara, Raoul Hausmann, Hugo Ball, una fantástica biografía de Satie (La subversión de la fantasía) de Alfonso Vella. Descubrí que el propio Vladimir Ulianov (Lenin, para los amigos), vivía en 1916 en la misma calle de Zurich donde se abrió el famoso Cabaret Voltaire, cuna del dadaismo. Se especula que fue el propio Lenin, aficionado a la vida nocturna el que acuñó el termino “dadá” con sus vítores a las bailarinas de Rudolf von Laban en lengua rusa (¡Da Da! = ¡Sí sí!). Incluso se especula que la revolución rusa instigada por Lenin no fue más que una broma dadaista.

Podría estar hablando del dadaismo entradas y entradas. El material que existe no tiene desperdicio.

El caso es que todo esto me hizo reflexionar sobre el teatro y el arte. ¿Estará sucediendo lo mismo que hace cien años? ¿hemos llegado a un punto de agotamiento de las formas y las tendencias? Y, de ser así, ¿qué hacemos ahora? ¿cuál es el papel del artista? ¿y el del público?

Mientras empezábamos los ensayos, entró en mi estantería el señor Kandinsky. Sus tratados y el famoso almanaque Der Blaue Reiter (El Jinete Azul). Si alguien se había preguntado acerca de un cambio en el arte, ese era el amigo Vasili. La consecuencia fue que tuve que experimentar por mí mismo lo que era pintar y ahora es parte de lo que soy.

¿Cómo traducir todo esto a un lenguaje teatral? El punto de partida de la creación del texto fue este: dos niñas encerradas en una habitación con juguetes viejos. Eso, y una frase del situacionista Guy Debord que dice:

“El espectáculo no es un conjunto de imágenes sino una relación social entre las personas mediatizada por las imágenes” (La Sociedad del Espectáculo, 1967)

Hice que Iria y Catuxa jugaran en la habitación, se aburrieran de estar juntas, intentaran hacer un espectáculo basado en imágenes, me contaran la historia que se escondía detrás de unas manchas (antojos), que casualmente tienen ambas. Y muchas cosas más con las que tejimos un collage (muy dadaista, por supuesto). Andoni Arcos colocó la guinda creando un espacio sonoro transportador.

Espero que la entrada no haya sido muy larga y hayáis llegado hasta aquí. Os aseguro que el proceso fue más que emocionante y merecería mucha más letra.

Se me olvidaba… Eso tan maravilloso que ha sucedido es que Opening ha sido traducida al galego. Así suena el principio:

 

OPENING

Un tempo indeterminado antes da apertura

Un cuarto cheo de xoguetes vellos.

Dúas personaxes.

Dormen.

Cavilan.

Pasean imaxes en solitario.

Algo que non ten que ver co gran día.

Algo distinto, propio, único, que as reconforta.

Emiten sons tranquilos, como barcas arroladas pola baía.

Danzan ondas invisibles.

Hai unha porta pechada sobre a se proxectan sombras de civilización. A velocidade das imaxes non é real.

O son dun espertador que non cesa axita os seus soños.

Falan nun obstinato sen sentido…..