tumbado

EN ÓRBITA

No sé si me he dibujado
flotando, muerto o cansado,
vacío de toda mi sangre
o nadando hacia tu planeta
a través de mi universo púrpura infinito.
No sé si estoy entero o mutilado
y eres tú la que custodia las partes que me faltan.

Me secuestró el invierno,
eso es seguro,
y envié sondas, satélites, llamadas,
explorando tus coordenadas
sin respuesta.

Probablemente
no contesta nadie porque
habrás inventado otro idioma en este tiempo,
otro rocío lamerá los recovecos donde escribí mi nombre
con pintura rupestre
sobre las paredes de tu cueva,
tus dedos se habrán enterrado en otra carne,
tu lava habrá abrasado otros paisajes humanos…

No sé si es que mi movimiento es relativo,
sin punto cero, ni velocidad, ni destino,
y no hay solución a la ecuación de tu órbita.

Lejano es sólo un adjetivo sonoro
que me invento para tragarme el silencio.

Silencio lejano.

Debí haber elegido el mar,
o algo
donde supiera que se transmiten las ondas,
olitas de mañana
que persiguen horizontes
buscando otro amanecer
junto a tu cuerpo celeste.