Soy,
como cualquier ser humano,
una tierra virgen donde clavar el arado.

Hoy,
las raíces se comen mi pasado.


que hay otro espacio de luz
allá arriba, a unos centímetros,
que da sentido a este espacio
abrazado a la no luz.

Nado a ciegas
nutriéndome de los restos de una fiesta
a la que nunca me invitaron.
La clorofila es el manjar de otros.
Platón me condenó a este estrato
y me da de beber sopa de letras.

El color es para otros,
cíclopes de la luz
sin conciencia
sin curiosidad
sin alma.

Odiseo acabará con todos,
si llega
ungiendo sus ojos con el barro
que soy
que trago.

Hay
un mundo lejano
de dioses y de héroes
un centímetro más arriba
de la superficie plana de la tierra.

Benditas
las raíces, los dedos que me agarran.

Bendito
el puño, el pico, la lanza,
la herida inmortal,
el insecto, la lombriz, la larva,
el terremoto, la mina,
la canica del niño,
la esperanza.