EL CARACOL

El caracol es lento y enroscado.
Lento como una luz extenuada.
Enroscado como las piernas del amor en el sofá.
Siempre está solo,
mas por otros motivos.
Vive en su proporción áurea
despreocupado.
Se desliza sobre el óxido del mundo
contra corriente.
Cada gota de lluvia es una estrella
para el caracol taciturno.
Surfea sobre la espuma blanca
del mar caracoleado de Ulises
mientras sueña penélopes andróginas.
Es modesto, el caracol,
de entre todos los seres vivos.

Yo lo miro
como un labio que besa la tierra
y no sé si lo miro
del principio al fin
o del fin al principio de los tiempos
enroscándome
en su adusta ternura de molusco.