Y al final de este sendero de siempres
queda la calma tristeza del lago
el beso silencioso la nota equivocada
el rastro de animales del pasado
hendiendo sus huellas en la arcilla
el clamor apagado del último aplauso
resonando en las cinturas apretadas
del tiempo robado a los relojes.

Como si un cenotafio pudiera blandir
su sombra sobre la hierba que pisas
haciendo imposibles los mañanas.

Quedan los pasillos desiertos de la noche
vigías de este caos ordenado
la sangre las pociones los minaretes
donde aguardan los dioses otros tiempos
mejores arbóreos repletos de ciruelas
que estallen en tu boca mi boca
la desnudez prohibida la marea
que abandona un deseo inútil en la orilla
y la punta iceberg de un corazón
hecho trizas trazas tácitas torcidas
retorcidas nadas y sirenas
maniatadas al palo mayor de la injusta
existencia pasaje paisaje plano
sobre plano donde el sendero este sendero
me deja sediento y de tierra abierta
de nuevo nublado novia helada.

hojasdemar