CONFESIONES DE UN TORSO NORMAL

Las setas huelen bien
o mal
no se sabe.
Herméticamente
no se sabe.
De repente
es otoño
y las encuentras
escondidas en una hoja amarilla,
habitando un tronco podrido,
inquilinas de la nada,
blancanieves insomnes,
empujando la mierda
con su sonrisa laminada
y su indeterminación corrosiva.
Como esa mirada color bellota.
Te preguntas
si huele bien
o mal.
Si tiene unos bracitos
enfundados por el frío
en el micelio suburbano
de Madrid,
o herméticamente
todo consiste
en el efecto psicotrópico
producto del primer mordisco.

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