Continuo relatando esos pasos que se me perdieron una noche en Madrid….

 

IX

Salta Dionisos desde el altar empapado de ambrosía.
Respiro las fresas entre las intimidades del vino.
Las primeras flores de abril
riegan tu cuello alabastrino de fragancias.

Se levantan los thoureau los keats
los rimbaud los mayakovski.
Se elevan sobre sus tumbas de cal y mármol
desenrejando la cárcel de mis días.

Libre hablo escucho sonrío.
Puedo ser yo
reverberado
revertebrado
en el eco cómico cósmico festivo
del ditirambo.

Por una vez soy digno.
Limpio de tabiques
verbalizo mis fuegos
los eternos
las raíces agarradas a mi tejido humano.

Los faunos toquetean nuestras costillas para confundirnos.
Las oceánidas se llevan el murmullo
de los tambores de guerra
y siembran a Prometeo en mis cenizas.

Chasquean como besos
mis miradas furtivamente derramadas
en cada parte de tu talle de reina.

Estás cubierta de mariposas
que aletean en Morse
señales que aún no entiendo.

Suspiras por una ciudad perdida en el frío
donde hay dinteles con tu nombre escrito.

Ha llegado el momento.
No pienso.

Nuestros pasos ya se han ido
juntos
arremolinados
en la turbina que derrite
el negro abetunado del decoro.

Para seguirlos
tú y yo
todavía tenemos
que sobrevolar el nacimiento de Venus
los bosques de ninfas
donde se cantan himnos dedicados a lo efímero.

¡Ay!

En la nuca siento el frío de tu ciudad
el frío de una bala que planea
derramar en mi espina dorsal su metal líquido.

¡Ay!

Las golondrinas se han dormido dentro de sus nidos.
No quedan gusanos en el barrio
y cada vez deben volar más lejos.

¡Ay!

Ha llegado el momento.
No pienso no pienso no pienso.

Si hubiera pensado…
hubiera vendido mi futuro.

 

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