¿Qué hago si no te quedas, si no estás, ni respiras

con tu boca pegada al hueco de mi arruga?

¿Qué, si el mundo duerme mal y se nos da la vuelta

y no valen las brújulas de hoy para buscarnos

y salen los caníbales a exhalar otros humos

y sufre nuestra roca de calvicie de liquen

y mueren los fotógrafos y sus radiografías

y callan los arcángeles enmudeciendo el lienzo

y lloran los cocodrilos descubriendo el espejo

y se aleja el océano para mostrar el naufragio

y sudan las estatuas en sus trajes de luto

y se cierran del todo los cráteres que abrimos

y no se acuerda el mapa del sitio en el que fuimos

y se dibuja en tiza el borde de los lirios

y miras por la ventana, y no distingues mi pelo

ni hay huellas en la nieve de tu dormitorio

ni un pájaro de plumas rojas que sangre por nosotros?

¿Qué hago si se para como en una avería

el tiempo que tuvimos camino al que tendremos?